Ansiedad ante el envejecimiento

"Como se puede observar en la ansiedad por el envejecimiento están involucradas varias variables que informan dicha ansiedad y se ha encontrado que una de las formas efectivas para reducirla es proporcionando información sobre esta etapa de la vida, ya que muchas veces el miedo que se genera es ante el desconocimiento de los cambios normales de la etapa."
Por Marlene Alvarado
Nov 15, 2021

¿Te asusta llegar a la etapa de la vejez? Desde el nacimiento, todos los individuos estamos en proceso de envejecimiento, el cual es hasta ahora, inevitable. Sin embargo, el final de la vida es un período que frecuentemente produce ansiedad y miedo (Cummings, Kropf & Weaver, 2000). 

Este tipo de ansiedad surge específicamente de las preocupaciones que conlleva el hacerse viejo, experimentando temor ante las amenazas y pérdidas anticipadas que se pueden presentar en el proceso de envejecimiento (Watkins et al., 1998, como se citó en Sargent-Cox, Rippon & Burns, 2013).

Dicha ansiedad ha sido vinculada con el viejismo o edadismo, la cual la mayoría de las definiciones lo refieren como el comportamiento discriminatorio y estereotipado contra las personas mayores, mientras que otras también incluyen la alteración de los sentimientos y creencias (Koukouli, Pattakou-Parasyri & Kalaitzak, 2013). 

Mientras que la discriminación por edad se refiere a las actitudes contra los miembros de un grupo externo en función de la edad, la ansiedad por el envejecimiento representa los temores personales de los individuos sobre los cambios asociados con el envejecimiento (Rittenour & Cohen, 2016). Es decir, mientras el edadismo se trata de “ellos”, la ansiedad por el envejecimiento se trata del “yo” (Allan, Johnson & Emerson, 2014; Bodner, Shira, Bergman, Cohen-Fridel & Grossman, 2015, como se citó en Barnett & Adams 2018). Esto parece ser el resultado de los estereotipos negativos hacia los adultos mayores, así como las percepciones de los adultos más jóvenes de que estos problemas son posibilidades para su propia vida en un futuro cercano (Cummings et al., 2000). 

En la ansiedad por el envejecimiento juegan un papel importante diferentes variables, las cuales le dan un peso y matiz especial a este tipo de ansiedad. Entre ellas están la edad, el sexo, la apariencia física, el contacto social, la religiosidad, entre otras.

Referente a la edad, algunos autores mencionan que la ansiedad por envejecimiento puede ocurrir entre adultos de cualquier edad y prevalece entre adultos jóvenes (Cummings et al., 2000). En adultos de mediana edad, esta ansiedad, puede estar más enfocada internamente; esto sugiere que, a diferencia de los adultos más jóvenes, la edad es más importante, tal como lo demuestran los cambios relacionados con el tiempo en un cuerpo que envejece. Estos cambios relacionados con la edad generalmente se encuentran en áreas de funcionamiento general para hombres y apariencia para mujeres; por lo tanto, es posible que sus temores al envejecimiento se relacionen con estas dimensiones (Brunton & Scott, 2015).

Como se puede observar, la ansiedad por el envejecimiento se presenta en hombres y mujeres de forma diferente y en diferentes niveles. Los autores Cummings et al. encontraron que las mujeres tenían mayor ansiedad por el envejecimiento que los hombres (edades 18-55 años); Lynch, encontró que los hombres tenían mayor ansiedad por el envejecimiento que las mujeres (edades 18-65 años); y Yan et al. no encontraron diferencias de género (Cummings et al., 2000; Lynch, 2000; Yan et al., 2011 como se citó en  Brunton & Scott, 2015).

Por otro lado, se ha identificado un doble estándar de envejecimiento tanto para hombres como para mujeres, ya que además de las exigencias de la edad, enfrentan las del sexo. Para las mujeres existen en relación con una apariencia de envejecimiento y los hombres en áreas relacionadas con la competencia (Brunton & Scott, 2015). 

Las mujeres se consideran viejas al perder la apariencia juvenil y los atributos de un cuerpo joven, mientras que al hombre le afecta el perder la capacidad de trabajar, su autonomía y competencia intelectual. En ambos, estos son factores importantes que detonan la ansiedad por el envejecimiento (Chrisler, 2011; Fineman, 2014, como se citó en Mahoney 2018). De hecho, en las mujeres se encontró que dicha ansiedad fue el principal motivador para la realización de cirugías cosméticas (Slevec & Tiggemann 2010, como se citó en Brunton & Scott, 2015).

En relación a la apariencia física, se ha observado que para las mujeres los cambios en esta esfera son una preocupación importante (McKinley & Lyon, 2008; Koukouli et al., 2013); una de estas razones puede ser porque el autoconcepto de las mujeres muchas veces está ligado al atractivo y la apariencia juvenil y,  muchas veces se asocia que al llegar al envejecimiento esto se perderá, por lo que se presenta la ansiedad al proyectar dicha pérdida (McConatha et al., 1999, 2003, cómo se citó en Allan & Johnson, 2008).

Por otro lado, se ha estudiado que otras de las razones que originan una mayor ansiedad en las mujeres es que las normas sociales suelen ser más severas con ellas. También la comparación entre mujeres incrementa la ansiedad ante el envejecimiento, debido a que a veces reciben de su mismo grupo las evaluaciones negativas de su apariencia, incluyendo las respectivas al envejecimiento (Barrett & Robbins, 2008).

Al parecer las mujeres jóvenes son más sensibles a los cambios en la apariencia relacionados con la edad que las mujeres de mediana edad y mayores (Allan & Johnson, 2009, cómo se citó en Brunton & Scott, 2015). Respecto a este punto Allan y Johnson (2009), mencionan que es algo preocupante debido a que aún ni han llegado a la etapa del envejecimiento y ya lo están viviendo con tanto temor.

Otro punto importante encontrado en las investigaciones en relación a la ansiedad que presentan las mujeres es que la llegada de la menopausia y los cambios que conlleva especialmente en el aumento de peso y disminución de la labilidad sexual contribuyen a incrementar el miedo a envejecer debido a la pérdida de belleza (McKinley & Lion, 2008).

Es importante recalcar que para los hombres, también los cambios en la apariencia física es motivo de preocupación y ansiedad y son los hombres jóvenes los más preocupados por los cambios en su apariencia que los hombres mayores (Barrett & Robbins, 2008; Brunton & Scott, 2015). 

La ansiedad por el envejecimiento también parece tener implicaciones importantes en cuestión al grado de contacto social que se tiene con personas que se encuentran en la etapa de la vejez. Respecto a esta variable, Koukouli et al. (2013), mencionan que cuando hace falta la interacción cercana con las personas mayores en la vida diaria se genera más ansiedad ante el hecho de llegar a ser viejo, debido a que se desconoce esta etapa de la vida. Esto puede aliviarse con más contactos intergeneracionales. La hipótesis de contacto intergrupal sugiere que el contacto entre grupos en condiciones óptimas podría reducir efectivamente los prejuicios intergrupales (Allport, 1954). 

Barnett y Adams (2018), también reportan que el contacto con adultos mayores se asoció con una menor ansiedad por envejecimiento. Esto sugiere que un mayor contacto con los adultos mayores puede tener beneficios para reducir el edadismo y la ansiedad por el envejecimiento.

Otra variable que se ha encontrado vinculada a la ansiedad por el envejecimiento ha sido la religiosidad, la cual puede desempeñar un papel importante en las expectativas psicosociales y las percepciones del envejecimiento. En el estudio de Ramírez et al. (2018), sobre la relación entre la ansiedad por el envejecimiento y otras variables, entre ellas la religiosidad, se encontró que una mayor religiosidad predice un mayor apoyo social percibido y un mayor respaldo relacionado con el envejecimiento esperado, más respaldo a los estereotipos de envejecimiento positivo y menos ansiedad por el envejecimiento. 

También mencionan que las organizaciones religiosas pueden proporcionar apoyo social y emocional durante el proceso de envejecimiento, mejorando así las expectativas para el futuro y ayudando a reducir la incertidumbre (Beltrán, 2013; Reyes-Ortíz et al., 2007, como se citó en Ramírez et al., 2018).

Cómo se puede observar en la ansiedad por el envejecimiento están involucradas varias variables que informan dicha ansiedad y, se ha encontrado que una de las formas efectivas para reducirla es proporcionando información sobre esta etapa de la vida, ya que muchas veces el miedo que se genera es ante el desconocimiento de los cambios normales de la etapa.Es importante tener en cuenta que el aprendizaje de las personas sobre el envejecimiento a menudo se basa en mitos estereotipados en nuestras culturas y se ha visto que hay poco interés en preparar a las personas para esta larga vida. Por lo que es crucial educar para envejecer, esto reduciría en gran medida la ansiedad por el envejecimiento y se favorecería una vivencia plena de la vida, especialmente de la etapa de vejez, que aunque se enmarca en la última fase de la existencia no por esto es menos importante, al contrario debería ser vivida con la misma fuerza, ilusión y libertad que los otros momentos de la vida.

Marlene Alvarado

Marlene Alvarado

Psicóloga y estudiante de la Maestría en Gerontología por la UDG.
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