El “Combo Woke” para el cambio: El menú perfecto para repensar la realidad

"Entonces, frente al rápido flujo de información, a veces engañosa, y contenido al que nos enfrentamos a diario ¿cómo podemos estar preparados para aportar al cambio necesario? ¿cómo nos preparamos para iniciar el diálogo? ¿cómo pasamos del pensamiento individualista al empático?"
Por Romina Camacho
Ago 16, 2021

Así como alimentar nuestro cuerpo nos lleva a beneficios, o malestares, alimentar nuestra mente nos puede llevar a experimentar la vida de forma diferente. Todo lo que consumimos tiene un efecto en nosotros, a nivel biológico o intelectual. Sin embargo, y hablando específicamente sobre lo que consumimos a nivel intelectual, existen mecanismos para procesar y digerir la información de una forma tal que mejore nuestra relación personal y con el prójimo. 

Entonces, frente al rápido flujo de información, a veces engañosa, y contenido al que nos enfrentamos a diario ¿cómo podemos estar preparados para aportar al cambio necesario? ¿cómo nos preparamos para iniciar el diálogo? ¿cómo pasamos del pensamiento individualista al empático? Pues bien, hoy te comparto el “Combo Woke” un menú a tres tiempos intelectuales que se puede disfrutar y nos puede nutrir, tanto como la comida.

Para empezar con calma, una selección de bebidas calientes, gaseosas o digestivas. Con un brindis se pone sobre la mesa un tema de conversación, en términos intelectuales, las bebidas son una selección de objetos culturales entre ellos arte, libros, música y entretenimiento, que acompañarán la comida. La cultura nos presenta la identidad de nuestra sociedad, desde distintos procesos creativos que hablan no sólo de las ideas de sus autores, sino de nuestro pasado y presente. Nos presentan al otro y en ocasiones nos revelan algo de nosotros mismos. Por ello, son la elección ideal para comenzar a acercarnos al mundo de lo oculto, de aquello que asumimos y pasa inadvertido.

Asombro + Curiosidad + Reflexión / Reflexividad

Así como un bocadillo nos ayuda a abrir el apetito, el asombro es la entrada del menú. El asombro nos permite ver desde una perspectiva distinta y encontrar en la monotonía colores nuevos; lo que nos lleva a la inocencia, a esos sentimientos que nacen al ver algo por primera vez. Y es cuando empezamos a ver con otros ojos que nos llega el plato fuerte, a darnos los nutrientes que necesitamos y a saciar nuestra hambre. 

La curiosidad nos da esta saciedad, es la llave para descubrir los secretos de nuestro entorno que no imaginábamos. Y así, conforme comenzamos a saborear y calmar el apetito, el asombro empieza a hacer eco en la curiosidad y va presentando retos y tesoros escondidos en nuestro entorno. 

Pero, ¿qué se puede hacer con las preguntas que comienzan a surgir, frente a lo desconocido? Como el antojo de un bocado dulce después de la comida, así empieza a surgir, casi por inercia, el ejercicio de la reflexión/ reflexividad. Si te gusta el postre sólo para ti, la reflexividad te invita a un momento de introspección para pensar en lo vivido y reconocer desde dónde lo comprendemos y experimentamos. 

Por otro lado, si el postre es para compartir, la reflexión abre espacio para un diálogo guiado desde las preguntas o sentimientos que nacen desde el asombro. Así, el postre nos lleva a explorar las posibilidades que se escondían en la rutina, pone nuevos temas sobre la mesa y en ocasiones nos presenta una forma nueva de ver las cosas que dan vía a ejercitar la empatía y la solidaridad. 

Es así que, encontrarnos en la cultura desde el asombro, la curiosidad y la reflexividad resultan en una herramienta para cambiar la manera en la experimentamos el día a día. Sí, por un lado, se hace evidente que las instituciones y las usanzas antiguas ya no corresponden con las prioridades de la sociedad, es necesario reconfigurarlas. 

Y ¿cómo podemos darnos cuenta de la necesidad y la posibilidad de hacerlo? Despertando la consciencia, cambiando de perspectiva, escuchando las experiencias y las necesidades del otro que se convierten en mías al intercambiar ideas. Esto es lo que nos regala el vivir la cultura de forma activa; el apreciar y reflexionar desde nuestra experiencia del arte, la música, un libro e incluso alguna serie, porque al mirar desde el asombro, cuestionarnos y reflexionar encontramos nuevas perspectivas para ver el mundo, nuevas estrategias para enfrentar los problemas y nuevos aliados para vivir en comunidades más solidarias.

Romina Camacho

Romina Camacho

Humanista y reflexiva.
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