La clave del éxito está en la generosidad

"La lección se resume en que todos tenemos tiempo, acciones, dinero o esfuerzo que aportar o tomar de otros. La clave, según Adam Grant, es que el éxito no se trata de tomar, sino de dar. Es curioso, que mientras más das más puedes ganar. Irónicamente, el objetivo de una persona generosa no es pretender “ser generosa” para ganar más; tal y como Grant lo menciona, la generosidad debe nacer de actos genuinos, porque esa intención marcará la diferencia."
Por Mitzi González
Feb 8, 2022

“Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro.”

Platón

Adam Grant, egresado de Harvard y con un doctorado en psicología organizacional, introduce en su libro “Dar y Recibir” una cuestión que apela contra el paradigma de que el éxito le pertenece a los que piensan en sí mismos y toman más de lo que dan. Desde su experiencia en el campo y su investigación postula la posibilidad de que el éxito se puede compartir y que la vida profesional no tiene que ser un campo de batalla.

Para empezar este resumen, revisaremos los estilos de reciprocidad, es decir, los estilos de dar y tomar. Esta relación es el principal concepto que entender en este libro, porque nos menciona que la diferencia entre dar y tomar puede ser clave para el éxito en la vida personal y profesional.

De acuerdo con el autor, el clasifica los estilos de la siguiente manera:

  • Interesado: Tomar más de lo que dan.
  • Generoso: Dan más de lo que toman.
  • Equitativo: Dan lo mismo que toman y viceversa.

Una misma persona puede tener varios estilos y suele depender del contexto social en el que se encuentre. Por ejemplo, es probable que seas más generoso con tu familia que con desconocidos o tus compañeros del trabajo.

De acuerdo con sus investigaciones, resulta que las personas generosas son quienes suelen ocupar las posiciones más bajas en la escala de éxito y a su vez, las que terminan en las posiciones más altas del éxito; en resumen, las personas generosas tienen la posibilidad de ocupar los dos límites de la escala. Usualmente, uno pensaría que quien más toma o es más interesado, debería ser más exitoso. Sin embargo, Adam Grant descubre que ser generoso es mejor recompensado socialmente cuando se sabe poner límites. El éxito es un subproducto de ayudar a los demás.

Básicamente, el resto del libro se dedica a explicar por qué las personas generosas pueden llegar a la cima del éxito o no llegar a ella. Quisiera aclarar que el “éxito” es un término bastante subjetivo, pero para fines prácticos de esta columna, nos referimos a una persona exitosa como: “a aquella persona que logra alcanzar sus objetivos personales y profesionales”. La clave del éxito viene de la capacidad de darle al entorno que nos rodea, más de la que este nos da. A continuación, te resumo los aspectos claves que puedes considerar.

  1. Saber formar redes: La capacidad de conectar con otros a través de ayudarle es una manera eficiente de generar lazos fértiles. Irónicamente, una persona generosa, no busca hacer un favor con la finalidad de obtener otro favor a cambio. Esta diferencia, aunque parezca sutil, promueve que las personas que reciban favores decidan devolverlo o no hacerlo.  El dar a otros sin pedir nada a cambio, abre las puertas a generar lazos más fuertes, aunque no sean recurrentes.
  2. Colaborar y dar más crédito a los demás que a ti mismo: La cooperación es clave en un generoso y su capacidad para hacerlo se resalta también en su forma de tomar crédito de manera grupal. Los logros del generoso son logros de todos y esta clase de comportamiento motiva al grupo. Si bien es cierto que renunciar al reconocimiento puede comprometer la visibilidad, solo lo hace a corto plazo. Dar más a los demás termina generando rendimientos a largo plazo.
  3. Buscar estrellas aun cuando nadie las ve: Los generosos confían en el potencial del otro incluso antes que esa misma persona lo haga. Creer en otros aun cuando ellos no creen en sí mismos es una manera de ser generosos. Dicho esto, el interés precede el desarrollo de talento.
  4. Comunicación persuasiva con modestia para influir en los demás: Aprender a ser genuino frente al público, usar la vulnerabilidad y al mismo tiempo la valentía para traducirla en un motivo por el que tu audiencia debe escucharte. La modestia y la seguridad frente al público pueden ser una combinación asertiva que ayude a persuadir al público.
  5. Ser generoso es cansado, ¿entonces porque algunos persisten? Los generosos suelen desgastarse a sí mismos para ayudar a otros, pero esto no resulta sostenible a largo plazo. Concentrar en lugar de dispersar, significa hacer actos generosos en un día seguido y no en varios dispersos. Estudios revelaron que personas que hicieran 5 favores en un día, en lugar de dispersarse en una semana vieron un aumento en su felicidad y energía a diferencia de los demás.
  6. El efecto tapete: Ser egoísta y altruista son aspectos que pueden coexistir. Ser generoso no significa que debas olvidarte de ti mismo. Para ser un generoso de éxito o como Adam Grant los llama “alteristas” (altruista + egoísta) es válido preocuparte por ti. La lógica de esto es que no se puede ayudar a otros si se descuida a uno mismo. Los generosos alteristas buscan crear valor conjunto y no a costa de sí mismos. Esta visión promueve que los generosos puedan ayudar a los demás sin desgastarse, así como estimular una cadena de reciprocidad con su círculo cercano.

Una misma persona puede tener varios estilos y suele depender del contexto social en el que se encuentre. Por ejemplo, es probable que seas más generoso con tu familia que con desconocidos o tus compañeros del trabajo.

La lección se resume en que todos tenemos tiempo, acciones, dinero o esfuerzo que aportar o tomar de otros. La clave, según Adam Grant, es que el éxito no se trata de tomar, sino de dar. Es curioso, que mientras más das más puedes ganar. Irónicamente, el objetivo de una persona generosa no es pretender “ser generosa” para ganar más; tal y como Grant lo menciona, la generosidad debe nacer de actos genuinos, porque esa intención marcará la diferencia. ¿Qué diferencia hay cuando una persona te hace un favor por ayudarte y cuando una lo hace para que luego le debas otro favor?

“Marca una diferencia en la vida de los demás y el éxito se presentará como un subproducto de ello.” -Adam Grant

La generosidad se basa en darle a los demás tu tiempo, dinero o esfuerzo. Estos valiosos recursos son lo que hacen la diferencia. Grant nos pone ejemplos de personas como Adam Rifkin, George Meyer hasta Abraham Lincoln y C.J. Skender demostrando como los generosos han triunfado, siendo personas que buscan el bien de los demás y sin descuidar el suyo propio.

Mitzi González

Mitzi González

Emprendedora y amante de la lectura.
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