Ser feliz, no es cuestión de edad: Un abordaje desde la Psicología Positiva

"Por lo que ser feliz no es cuestión de edad, sino de actitud, de capacidad de mirar la vida con ojos no de positividad barata y sin fundamento, sino desde una profunda reflexión y gratitud por la propia vida y del otro, por las experiencias pasadas y presentes, reconociendo también el dolor, las luchas y los momentos difíciles y con ellos, no a pesar de ello, vivir una vida plena."
Por Marlene Alvarado
Ago 16, 2021

Nuestra sociedad condiciona una serie de creencias, opiniones, actitudes, pautas de conducta y percepciones acerca de la edad, sus implicaciones, sus modos de vida y comportamientos (Moreno, 2010). 

Específicamente haciendo referencia a la tercera edad, existen actitudes negativas y estereotipadas hacia la vejez y el proceso de envejecimiento, aunado a que es el período de la vida en el cual el menoscabo de las funciones mentales y físicas se hace cada vez más manifiesto, en comparación con períodos anteriores. Esto puede ocasionar que la persona adulta mayor internalice dichas creencias y se empiece a vivir desde ellas, añadiendo a su vida opresión y sentimientos de minusvalía. También pueden aparecer síntomas como la tristeza, el encierro, el aburrimiento, la apatía, la indiferencia y la pérdida de ilusión por la vida (OMS, 2019).

Ante esta problemática, la psicología positiva se plantea como una alternativa ya que, recuerda a las personas su capacidad remarcable de adaptación, de encontrar sentido y de crecer personalmente en cualquier momento de la vida, recordándoles sus rasgos individuales positivos, sus fortalezas, rescatar sus experiencias positivas, la capacidad de vivir con emociones positivas, y generar vínculos sanos con otros, generando bienestar y mejorando su calidad de vida (Seligman y Csikszentmihalyi, en González, 2004). 

La psicología positiva surgió en los años 90, introducida por Martin Seligman y se define como el estudio científico de las experiencias positivas, de los rasgos individuales positivos, de las instituciones que facilitan su desarrollo y de los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos (Seligman y Csikszentmihalyi, citado en González, 2004). 

Martin Seligman plantea que existen tres elementos que pueden acercar a las personas a experimentar una vida plena. Uno de ellos son las emociones positivas, que está relacionado con tener una vida placentera con predominio de los momentos de felicidad, esto desde el rescate del goce y disfrute del momento presente. El segundo elemento es el compromiso, que parte de reconocer las propias fortalezas y desde ellas disfrutar lo que se hace, fluyendo con la actividad, es decir desde un estado de flow. Y el tercer elemento es el sentido, es decir la significación de la propia vida y desde ahí ir al otro. Añade posteriormente otro elemento, relacionado con los vínculos y las relaciones positivas (Domínguez y Ibarra, 2017). 

Con los elementos anteriores, Seligman planteó el modelo PERMA, para generar bienestar. Es un acrónimo en inglés que resume en sus cinco componentes las bases y los indicadores del bienestar para conseguir sentirse bien, estar positivos y mantener esa actitud la mayor parte del tiempo posible (Castro, 2020). A continuación se describen brevemente:

Positive emotions Emociones positivas. Aumentar emociones positivas reconociendo el beneficio de estas para nuestra salud.

Engagement Compromiso. Supone un compromiso personal, utilizando las propias fortalezas para conseguir un estado de armonía. Capacidad para experimentar experiencias de flujo.

Relationships Relaciones positivas. Los seres humanos son seres sociales, el compartir el tiempo con otras personas en contextos agradables ayuda a aumentar nuestro bienestar.

Meaning – Sentido. Es la vida significativa como búsqueda de sentido, dando significado y propósito a nuestra vida.

Acomplishment – Logro. Implica establecer metas que nos motiven a conseguirlas, permitiendo el crecimiento y desarrollo de las capacidades humanas.

En términos prácticos, se puede decir que la Psicología positiva es el estudio científico de lo que hace que la vida valga la pena y se centra en lo que sí posee la persona para mejorar su bienestar psicológico, así como trata de entender los procesos y mecanismos que subyacen a las fortalezas y virtudes humanas (González, 2004).

Retomar esta tema y trabajar en estos elementos en la tercera edad, puede favorecer que el adulto mayor recupere sus experiencias positivas y retome sus fortalezas, las cuales le han acompañado a lo largo de la vida y que no por llegar a la etapa de la vejez se pierden o desvalorizan, sino que se resignifican. A su vez,  resignificar es no vivirse desde el estereotipo, sino actualizar la vida y llenarla de sentido con tanto empeño como se construyen las primeras experiencias de vida.

Por lo que ser feliz no es cuestión de edad, sino de actitud, de capacidad de mirar la vida con ojos no de positividad barata y sin fundamento, sino desde una profunda reflexión y gratitud por la propia vida y del otro, por las experiencias pasadas y presentes, reconociendo también el dolor, las luchas y los momentos difíciles y con ellos, no a pesar de ello, vivir una vida plena. 

Marlene Alvarado

Marlene Alvarado

Psicóloga y estudiante de la Maestría en Gerontología por la UDG.
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