Un nuevo contrato social para el siglo XXI

"Actualmente, el contrato social que predomina en la sociedad ha demostrado ser incapaz de generar bienestar para la mayoría de la población, así como incapaz de salvaguardar la estabilidad de los ecosistemas naturales en los que coexistimos."
Por Antonio López
Ago 9, 2021

Así como otros sucesos históricos, como la Peste Bubónica, la crisis de la Gran Depresión, las Guerras Mundiales y la crisis financiera del 2008, han representado grandes oportunidades para cambiar paradigmas y definir nuevas reglas del juego en la sociedad, actualmente la pandemia del COVID-19 significa una oportunidad invaluable para repensar el contrato social que, hasta la fecha, ha imperado en la mayor parte del mundo desde la década de 1980. 

Para abordar este tema, se vuelve indispensable la lectura del reciente libro de la economista egipcia, Nemat Minouche Shafik, actual directora de la London School of Economics and Political Science, “What We Owe Each Other: A New Social Contract” (2021), ya que es un libro que, de manera concisa y muy razonada, discute los principales temas que deben considerarse a la hora de debatir sobre un nuevo contrato social, que sea más justo, humano y sostenible. 

En el primer capítulo, Shafik comienza respondiendo “What is the Social Contract?”. De acuerdo con la autora, un contrato social se refiere a las relaciones que existen entre las personas, las empresas, la sociedad civil y el Estado, las cuales funcionan de tal forma que se generan beneficios colectivos para cada uno de los elementos de la sociedad. 

Actualmente, el contrato social que predomina en la sociedad ha demostrado ser incapaz de generar bienestar para la mayoría de la población, así como incapaz de salvaguardar la estabilidad de los ecosistemas naturales en los que coexistimos. Ante esta realidad, surgen cuestionamientos sobre qué debemos hacer para construir un nuevo contrato social que sí resulte en un bienestar más generalizado, sin afectar el mundo natural en el que coexistimos. De eso trata este libro. 

Para intentar responder todas estas preguntas, del capítulo 2 al 7, la economista pone sobre la mesa los temas sobre la infancia, la educación, la salud, el trabajo, la vejez y las complejidades que existen en las relaciones entre generaciones.

En el capítulo 2, se aborda el tema sobre el cuidado de las y los niños. ¿Quién debería cuidar a las y los niños?, ¿el Estado?, ¿las madres y padres?, ¿los abuelos?… Ante la cada vez mayor ocupación femenina en el mercado laboral y la falta de regulaciones que faciliten a los padres salir de trabajar para cuidar a sus hijos, resulta crucial saber quien/quienes ocuparán esos espacios para asegurar un cuidado adecuado y humano hacia las y los niños. 

En el capítulo 3, se habla sobre la educación y cómo es que esta ha ido cambiando su naturaleza a lo largo de los años. Antes la educación funcionaba de la siguiente manera: tú ibas a una escuela (física) en donde un profesor/profesora te compartía su conocimiento y los libros u otros materiales eran complementarios. Actualmente las cosas han cambiado, el autoaprendizaje se ha vuelto la norma (sin tener que ir a una escuela física), y las y los maestros se vuelven complementos (muy importantes), sin embargo no se espera que estos aseguren que aprendas o no. 

Ante estos cambios en la educación, se vuelve clave cómo educar a las y los estudiantes para que adquieran el hábito de nunca dejar de aprender, sobre todo si se toma en cuenta que los trabajos están cambiando rápidamente y es necesario actualizarse, si es que no se quiere perder el empleo.

Asimismo, en este capítulo se habla sobre el reto que existe en la falta de inversión en la educación pre-primaria, universitaria y técnica-profesional, las fases educativas más importantes en la vida de una persona. La autora menciona que, afortunadamente, en gran parte del mundo se ha logrado la universalización de la educación primaria y secundaria, sin embargo, por un lado, se ha descuidado la educación pre-primaria, lo cual hace que las y los estudiantes avancen con grandes deficiencias cognitivas, y, por otro lado, no se ha logrado que la mayoría de las y los estudiantes ingresen a una educación universitaria o técnica-profesional, sobre todo en los países en desarrollo. Esto se traduce en que, las y los jóvenes se enfrentan a un mundo laboral cada vez más complejo, sin la educación suficiente que les ayude a sobresalir. 

Posteriormente, en el capítulo 4 se habla sobre la salud; sobre los retos que existen para que haya un acceso universal a este derecho fundamental y cómo podrían resolverse a través de grandes oportunidades como lo son la digitalización y la telemedicina. 

En el capítulo 5 se aborda el tema del trabajo. Los cambios tecnológicos y demográficos representan retos importantes para el trabajo en todo el mundo. Por un lado, la gente vivirá cada vez más tiempo y tendrá que trabajar más de lo que se espera, y, por otro lado, los cambios tecnológicos suponen ciertos riesgos para algunas profesiones y oficios, pues con el tiempo se volverán obsoletos. El libro menciona cómo es que un nuevo contrato social puede ayudarnos a cómo adaptarnos laboralmente ante estos cambios tecnológicos y demográficos.

Después, en el capítulo 6 se habla sobre la vejez y los retos que existen alrededor de este tema. La gente vivirá más; de acuerdo con la autora, en países como Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, las personas nacidas a partir del año 2000 tienen un 50% de probabilidad de cumplir 100 años de vida. Ante una población cada vez más longeva, temas como el ahorro, las pensiones y el cuidado se vuelven cruciales. A lo largo de este capítulo la autora intenta responder algunas de las preguntas más importantes sobre este tema. 

Finalmente, en los capítulos 7 y 8, la autora cierra este grandioso libro discutiendo sobre las contradicciones que existen en temas que involucran a diferentes generaciones. Por un lado, existe una población joven que se está movilizando para exigir cambios radicales que aseguren un futuro sostenible, y, por otro lado, una población adulta que se preocupa más por su pensión y su bienestar durante la vejez. 

Asimismo, se hace un énfasis en la importancia de definir un nuevo contrato social que considere cada uno de los temas mencionados: ¿Quién debe cuidar a nuestros niños y ancianos? ¿De dónde saldría el dinero para ese cuidado? ¿Cómo debería ser impartida la educación en un mundo altamente digitalizado? ¿Cómo lograr que las y los estudiantes “aprendan a aprender” durante toda su vida? ¿Cómo asegurar un acceso universal de la salud que sea, además, de calidad? ¿Cómo aprovechar las nuevas tecnologías digitales para lograr esto? ¿Qué se debe hacer para que nuestros ancianos tengan una vejez benéfica sin poner toda la carga sobre las generaciones jóvenes? Sobre estas preguntas y más trata este libro. 

Antonio López

Antonio López

Fundador de The Bookish Man.
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