Un panorama económico obscuro para México y el mundo

"Según la revista Animal Político, 6 de cada 10 personas que murieron en México a causa del COVID están en situación de pobreza, puesto que la situación de precariedad de atención médica y acceso a bienes como medicamentos aumenta la probabilidad que estas tienen de perecer por esta enfermedad (y cualquier otra)."
Por Salvador Ramos
Jul 19, 2021

Recientemente, el diario español El País reportó que el Banco de México ajustó las expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano para colocarse entre un 5 a 7%, con un escenario central del 6%. Anteriormente, este pronóstico estaba en 2.8 a 6.7%. Dicho crecimiento se espera que se dé gracias a los cuantiosos paquetes de estímulos en la economía estadounidense, así como el avance global del combate al COVID-19. Sin embargo, el mismo organismo también ha ajustado su pronóstico de crecimiento para el 2022 de 3.3% a un 3%. A partir de estos números, surgen diferentes preguntas: ¿esto es algo bueno? ¿es suficiente? ¿cómo está el resto del mundo? Son precisamente esas preguntas las que se intentan responder a través de este artículo. 

Antes de entrar en detalle, se debe recordar que estos números hacen referencia a un fenómeno conocido como “crecimiento económico”, que es básicamente un aumento en la producción de bienes y servicios finales de un país en un periodo de tiempo determinado. ¿Por qué es importante esto? Este indicador puede medir el índice de actividad económica que un país tiene, así como qué tan ocupados mantiene los recursos a su disposición. Según la teoría económica, el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para garantizar mejores condiciones de vida para las personas de un país. Se dice que es “necesario, pero no suficiente”, porque más producción en sí no garantiza que la riqueza se esté distribuyendo equitativamente o que se gaste en rubros que beneficien a la población. A pesar de lo anterior, es indudable que se necesita este crecimiento para generar un ambiente donde haya empleo y confianza, lo cual propicie el bienestar en la población. 

El 2020 fue un año históricamente sombrío para la economía mundial gracias a los efectos producidos por la pandemia del COVID-19, y esto no fue excepción para la economía mexicana. El producto del país observó un descenso del 8.5% durante este año, la mayor caída para el territorio mexicano desde la década de 1930. 

Para volver a los niveles de producción observados antes de la pandemia, tendremos que esperar hasta el segundo trimestre del 2022, si se cumple la actual prospectiva de crecimiento. Tomando en cuenta esto, hay que tomar con precaución las prospectivas de crecimiento para la economía mexicana, puesto que el punto de partida es uno mucho más bajo de lo que se veía anteriormente. Puesto en términos prácticos, no es lo mismo crecer desde un 1 a 2, lo cual representa un aumento de un 100%, a crecer de un 2 a un 3, lo cual representa un aumento de solo un 50%. 

Según el portal México Cómo Vamos, un país del tamaño y circunstancias de México debería crecer al 4.5% de forma sostenida y constante año tras año, un número que está muy lejos de la realidad que se ha observado a lo largo de las últimas décadas. Si vemos estos datos más allá de un estadístico como el PIB, podemos ver los efectos de la recesión económica en términos humanos: según el Tec de Monterrey, durante el 2020 se perdieron de 800,000 a 1,000,000 de empleos formales. 

A lo largo de los últimos años, México ha tenido un crecimiento económico mediocre; entre el año 2015 y 2019 (antes de que iniciara el confinamiento social le pondría un freno de mano a la economía) México estuvo creciendo en promedio 1.8% por año (de acuerdo con datos del Banco Mundial). Esto afecta directamente al país y su población de diferentes maneras. Como se mencionó anteriormente, este número se ve reflejado en la falta de empleos, en el bienestar de las personas, e incluso puede estar vinculado con el crimen, según la teoría económica. 

No obstante, ¿qué pasa con los demás países?, ¿cómo van en términos de recuperación económica post-pandemia? 

De acuerdo con Brookings Institution, a pesar de que todos los países sufrieron efectos negativos de la pandemia de COVID-19, las etapas de recuperación económica no serán las mismas en todas las regiones del mundo. Algunas de ellas tienen circunstancias muy diversas: algunas regiones tienen segundas olas de contagio, algunas tienen fases de entrega de vacuna mucho más restringidas, mientras que otras partes la vacunación ha sido casi completa. 

Por ejemplo, tanto en Estados Unidos como en China, el índice de confianza del consumidor ha aumentado, un reflejo de bienestar económico y una señal de que estos dos países podrían ser dos de los principales motores del crecimiento en el 2021. Asimismo, países como Indonesia, India y Corea del Sur, serán las algunas de las economías que regresarán a niveles de producción pre-COVID. 

Por otro lado, en regiones como Europa, como resultados de las segundas olas de la pandemia, programas de vacunación tambaleantes y falta de enfoque en las políticas, no verán su PIB restablecerse hasta mediados del 2022. No en la misma proporción, pero con la misma incertidumbre se encuentran los países de África Subsahariana, donde el PIB se redujo en un 2% durante 2020, el peor registro en la historia de la región, esto de acuerdo con el Banco Mundial. Asimismo, en términos per cápita, el PIB de la región se vio reducido en un 5%, dándole a la región su primera recesión en 25 años. Recordemos, además, que esta es una región caracterizada por hambrunas, conflictos bélicos y condiciones socioeconómicas ya pobres en sí mismas. Este problema es tan grave que, estas condiciones, según se estima, podrían generar que 40 millones de personas caigan en situación de pobreza. 

En todo el mundo, según Lakner, Yonzan, Gerszon, Castañeda y Wu, esta cifra es de aproximadamente 119 y 124 millones de personas. Esto representa una situación sin precedentes y, a la vez, refleja la gravedad de la situación de manera global. En una situación que parece ser un círculo vicioso, la misma pobreza provoca que las personas tengan carencia de servicios, tales como los de salud, lo cual, a su vez, ocasiona que las personas sufran mayores grados de marginación. Según la revista Animal Político, 6 de cada 10 personas que murieron en México a causa del COVID están en situación de pobreza, puesto que la situación de precariedad de atención médica y acceso a bienes como medicamentos aumenta la probabilidad que estas tienen de perecer por esta enfermedad (y cualquier otra). 

Como se expuso anteriormente, los efectos económicos de la pandemia se seguirán sintiendo en los próximos trimestres. Hay que recordar que las estadísticas del PIB no son solo simples números que reflejan el conjunto agregado de una economía determinada, sino que es una manera de medir producción económica y empleo, variables que inciden directamente en el bienestar de las personas. En un país con más de 40 millones de personas en situación de pobreza, hacer frente al crecimiento económico es una cuestión esencial que puede hacer la diferencia en la vida de muchas personas. 

En este caso, será responsabilidad de nuestro actual gobierno y de las instituciones públicas, como el Banco de México, que se tomen cartas sobre el asunto y se puedan generar políticas públicas que permitan una recuperación pronta y penetrante en todo el país. Asimismo, en el futuro próximo se recalcará la importancia de que la comunidad internacional se ponga de acuerdo en una agenda unificada que ayude a los países con mayor rezago en el sector de la salud a salir delante de la situación en la que la pandemia los ha hundido. Esto será fundamental; la vida y el bienestar de una gran cantidad de población depende de ello.

Salvador Ramos

Salvador Ramos

Economista por la UDEM y analista en el sector privado.
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