Una carrera de obstáculos: los Juegos Olímpicos 2020

"Si bien tendremos Juegos Olímpicos, quedan en la agenda temas muy urgentes: una pandemia que continúa, corrupción estructural, equidad de género, activismo en pro de la igualdad, etc. Por lo pronto, no queda más que apoyar a nuestras y nuestros favoritos por televisión, esperando que vengan tiempos mejores."
Por Luis Guillermo Lunagómez
Jul 19, 2021

Todos quedamos impresionados con el anuncio de la sede de los siguientes Juegos Olímpicos durante la ceremonia de clausura de Río 2016; el Primer Ministro Shinzo Abe emergió de una tubería verde ondeando una gorra roja de Mario Bros. Los Juegos de Tokio habían provocado una gran primera impresión del porvenir con un elaborado espectáculo que nos dejó impactados a todos y con ganas de que el 2020 llegara pronto. El gobierno de Japón realizó una cuantiosa inversión para crear toda la infraestructura necesaria para el magno evento y los turistas internacionales no podían esperar para ver la apertura del Super Nintendo World en los Universal Studios de Japón que abrirían a la par de los juegos. 

A pesar de que todo está listo para que el próximo viernes 23 de julio de 2021 inicien los Juegos Olímpicos 2020, y terminen el 08 de agosto, nadie esperaba que esta edición estuviera repleta de desafíos que, al día de hoy, ponen en tela de juicio muchas de las gestiones del evento, como por ejemplo la entrada de espectadores.  

Para empezar, nadie estaba preparado, ni contemplaba que el año de 2020 nos enviaría a nuestras casas por un tiempo indefinido y se volvería el evento coyuntural de la década, sino es que del siglo. La suspensión de los Juegos Olímpicos 2020 se sumó a una serie de eventos pospuestos, dentro de un contexto de pérdidas económicas y cierres de comercios. Entramos en una cuarentena que no parecía tener fin, la cual nos dejó preguntándonos qué veríamos en el televisor durante el verano de aquel año. 

Después del shock inicial y el duelo provocado por la tragedia colectiva que ha significado la pandemia del COVID-19, empezamos a preguntarnos ¿y ahora qué sigue? ¿cómo podemos continuar con nuestras vidas? Ya que sabemos que las cosas están mal, ¿qué podemos hacer bien? El show debe continuar. Ante la incertidumbre de estas interrogantes, las y los organizadores se enfrentaron a un reto sin precedentes en toda la historia de los Juegos Olímpicos: cómo realizar un evento de tal magnitud durante una pandemia mundial. 

Por otro lado, fuera de los retos logísticos y sanitarios que la actual pandemia implica, los Juegos han brotado en los encabezados de la prensa internacional por cuestiones que se han vuelto comunes en el mundo del deporte: la corrupción. 

Los escándalos de corrupción comenzaron incluso antes de que Tokio fuera seleccionada  como sede. En una exclusiva de Reuters, del 30 de marzo de 2020, la agencia de noticias expuso un presunto caso de soborno por más de dos millones de dólares de parte del comité de la candidatura de Tokio a un miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), quien aceptó dicho “regalo”. El empresario Haruyuki Takahashi aparentemente dio dicho monto a través de una consultora de Singapur (ahora inexistente) a Lamine Diack, miembro influyente dentro del COI en aquel entonces, movilizador del voto de representantes africanos, para garantizar el triunfo de la candidatura japonesa. El caso también involucra a la organización sin fines de lucro del ex primer ministro de Japón Yoshiro Mori, y el hijo de Diack, Papa Massata Diack.

Si bien las regulaciones del Comité Olímpico Internacional permitían la entrega de obsequios de valor nominal en el momento de la licitación de 2020,  no estipulaban una cantidad específica. La investigación judicial dirigida por las autoridades francesas contó con el apoyo expreso del primer ministro Shinzo Abe, sin embargo, Renaud Van Ruymbeke, magistrado francés que dirigió la investigación hasta junio de 2019, declaró que los fiscales japoneses no proporcionaron toda la información solicitada. 

Una segunda nota que alcanzó los encabezados ha sido la renuncia del encargado en jefe de los Olímpicos, el mismísimo Yoshiro Mori, quien se vio involucrado en el escándalo de soborno en favor de la candidatura de Tokio. Sin embargo, su renuncia no se dio por su presunta participación en los hechos anteriormente mencionados, sino por comentarios sexistas dirigidos hacia las mujeres del Comité Olímpico japonés, quejándose de que “hablan mucho”. Dichos comentarios desataron protestas en el parlamento japonés donde legisladoras y legisladores portaron prendas de color blanco, así como rosas blancas para mostrar su solidaridad con la lucha por la igualdad de las mujeres japonesas. 

En suma, los Juegos Olímpicos 2020 han sido asediados por las frecuentes controversias. Sin olvidar que sigue la controversia relacionada con la libertad de expresión; hasta ahora el COI se ha mantenido firme en su veto a cualquier tipo de protesta de los atletas dentro de estadios, podios o ceremonias, en las que se contempla la prohibición de arrodillarse o levantar el puño, expresión asociada con el apoyo a la igualdad racial.

No cabe duda que la organización de los Juegos Olímpicos 2020 ha sido toda una carrera de obstáculos… parece ser que los han logrado saltar de manera efectiva ya que, sí habrán Juegos. Sin embargo, es evidente que serán una edición sin precedentes debido a que no habrá espectadores por el estado de emergencia en el que se encuentra Tokio por el alza en los contagios de COVID-19; se prevé que esta alerta dure hasta el 22 de agosto. Es probable que esto sea una desilusión más para los extranjeros que para la población local en Japón; de acuerdo a una encuesta, el 60% de las y los japoneses manifestó su deseo por cancelar los Juegos Olímpicos. 

Si bien tendremos Juegos Olímpicos, quedan en la agenda temas muy urgentes: una pandemia que continúa, corrupción estructural, equidad de género, activismo en pro de la igualdad, etc. Por lo pronto, no queda más que apoyar a nuestras y nuestros favoritos por televisión, esperando que vengan tiempos mejores.

Luis Guillermo Lunagómez

Luis Guillermo Lunagómez

Internacionalista por la UDEM.
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